


Continuando mi particular exploración de las islas británicas, este año tocaba, entre otros lugares, Liverpool. De nuevo, una ciudad con un pasado industrial y un importante puerto. De nuevo, esos maravillosos edificios de ladrillo rojo. Una ciudad que recibió precisamente por su frente marítimo la condición de Patrimonio de la Humanidad en 2004.



Lo que diferencia a Liverpool de otras ciudades inglesas parecidas, como puede ser Manchester, es que en el caso de la ciudad del Mersey se han construido numerosas edificaciones modernas entre la tradicional arquitectura industrial. Este hecho, que a mí me pareció enormemente interesante, fue sin embargo lo que le costó a Liverpool su título de Ciudad Patrimonio de la Unesco exactamente tres años antes de que yo la visitara.




