BAILE, DISCOTECA Y CASILLAS: EVOLUCIÓN EN LOS MODOS DE OCIO NOCTURNO DE LOS JÓVENES DE ALCOBA DE LOS MONTES (CIUDAD REAL) O CÓMO SALTAR EL CONTROL SOCIAL CONSTRUYENDO DESDE EL VACÍO. MIGUEL ÁNGEL CAMPOS

A partir de hoy, Miguel Ángel Campos Díez es colaborador de El urbano. Agradecemos todos, pues, su participación y su compromiso con nuestros lectores. El artículo que hoy les ofrece a ustedes, se halla en la revista Aries. Anuario de Antropología Iberoamericana desde el 7 de febrero de 2023, fecha de su publicación. En su página web se dice <<Desde la Asociación Antropólogos Iberoamericanos en Red (AIBR) presentamos el Anuario de Estudios de Antropología Iberoamericana (ARIES, ISSN 2530-7843) donde se pueden encontrar las investigaciones más destacadas en las áreas de antropología y ciencias sociales. La Revista ARIES recoge anualmente cerca de mil referencias de investigación>>.

Miguel Ángel nos escribe para nuestro blog:

<<Nací en Alcoba, en la casa de mi abuela Dora. Debo de ser de los últimos niños que nacieron en el pueblo, y no en el hospital más cercano, que era el de Ciudad Real. Estamos recién comenzada la década de los 70, pero en este enclave el tiempo iba más despacio, a remolque de lejanas revoluciones que nunca acababan de cuajar. Aún conservo aquella cama en la que nacimos los tres hijos que tuvo Betsabé Díez, mi madre, cuyo nombre se lo puso una tía suya, la Tía Materni, en lugar del predestinado “María Jesús” como quería mi abuela, porque había una mujer en Los Calaverones que se llamaba así y era muy guapa.

Mi infancia en el pueblo fue de lo más feliz que se pueda imaginar, incluso tras la decepción del Mundial 82, y sólo entumecida por la muerte de mis abuelos que vivían pegados a nuestra casa. Sí que la transición a la adolescencia la recuerdo de manera más traumática. Aferrado como estaba a esa niñez de despreocupados juegos en la calle y partidos de fútbol infinitos, el mundo adulto o joven (que para mí era lo mismo), no se me antojaba demasiado tentador: algo que recuerdo con nostalgia y ahora como padre, reconozco también en mis hijas de 10 y 12 años, que parecen abocadas a reproducir el mismo sentimiento.

Los años fueron pasando, las responsabilidades y tareas crecieron (ya me lo temía), pero la inquietud y la curiosidad por todo lo que me rodeaba se mantuvieron intactas. Como consecuencia, estudié Psicología y más adelante, Antropología, buscando dar cobertura e intentar llenar de respuestas esa curiosidad innata. Esto me llevó a trabajar en investigación social (encuestas, grupos de discusión, entrevistas…), disciplina a la que llegué por casualidad y desde el primer momento me atrapó como una forma de ver la vida que trasciende lo laboral. Un filtro vital que mantiene viva una curiosidad constante por todo lo que nos rodea y de preguntarme los porqués. Al final parece que el objetivo se ha cumplido. O, como se dice, he hecho de la necesidad, virtud.

En ámbitos de la vida más profanos, soy cicloturista contemplativo. De coger la bici y disfrutar de lo que me rodea. Sin etapas y sin tiempos (muerte a Strava). Esta actividad, para mí una pasión, me ha llevado a conocer muchos lugares increíbles y disfrutar de momentos épicos.

La otra gran pasión podría ser la música, escuchando todo lo que me llega, que hoy día es mucho gracias a esta infinita fuente que es internet. No voy a citar las dificultades que teníamos antes para conseguir un disco, y lo de la cinta casete rebobinada con un boli para ahorrar pilas en el walkman. Pero viniendo de esa generación, la actual oferta digital me parece un paraíso para deleite de aventajados melómanos. De literatura y cine, pues ídem. Abierto a todo lo que pueda caer en mis manos, sin a priori despreciar género ni estilo, pero manteniendo a los clásicos en el lugar que les corresponde, es decir, en un altar no siempre accesible como Santos cuyas hazañas hay que conocer para venerar>>.

A Miguel Ángel, a mí y a otros colaboradores como Fernando Castillo, José Tomás Castillo, Esteban Fernández, Juan Antonio Martín-Forero, Mari Carmen Ruiz y Enrique Sánchez, nos une un profundo lazo de pertenencia a Alcoba, nuestro pueblo. De hecho, existe en El urbano una sección dedicada expresamente a sus cosas, sus gentes y sus historias. Disfruten con todo ello:

<<BAILE, DISCOTECA Y CASILLAS: EVOLUCIÓN EN LOS MODOS DE OCIO NOCTURNO DE LOS JÓVENES DE ALCOBA DE LOS MONTES (CIUDAD REAL)

O cómo saltar el control social construyendo desde el vacío.

¿Dónde estamos?: contexto geográfico, sociocultural y descripción del fenómeno

Alcoba de los Montes, es una localidad situada en el extremo occidental de la provincia de Ciudad Real. Cuenta con 540 habitantes según los datos del I.N.E./2021 y está enclavada en la Mancomunidad de Cabañeros, compartiendo 18.000 hectáreas de su término municipal con el Parque Nacional del mismo nombre. Sus principales recursos son la agricultura, la ganadería, y la prestación de servicios al Parque Nacional en concepto de mantenimiento, prevención de incendios y en menor medida, servicios turísticos.

Pese a su potencial ecoturístico, como en tantas otras áreas rurales de España, la pérdida de población joven y de servicios, ha sido una constante desde las últimas décadas, con una consecuencia muy clara en la vida cotidiana: la disminución de recursos y escenarios de ocio para los jóvenes. Donde bares, pubs o discoteca, han disminuido paulatinamente su presencia hasta quedar reducida a dos únicos bares que abren a diario, más otro que abre únicamente fines de semana.

Esta circunstancia ha traído consigo un fenómeno destacable desde el punto de vista sociocultural: la adaptación del colectivo de jóvenes (15-21 años) a esta ausencia de oferta específica para ellos, mediante la habilitación de “casillas” para compartir en grupo.

Situación de partida: ¿cómo estructuran el tiempo de ocio los jóvenes de Alcoba?

La ausencia de una oferta estructural de ocio, es un fenómeno relativamente nuevo. Ya que la localidad, pese a su pequeño tamaño, siempre contó con lugares explícitos destinados para el ocio juvenil de manera fija, como discoteca, pubs o terrazas. Aparte de la oferta de espacios generales, que se mantienen: parque, pabellón de deportes, merendero y piscina en verano.

Esta “ausencia” de opciones en el ocio nocturno ha provocado que los propios jóvenes de la localidad construyan sus propios espacios donde reunirse, socializar y divertirse. Se trata sobre todo de pequeños locales o “casillas”, como popularmente se los denominan, propiedad de algún familiar o alquilados ex proceso, y que funcionan como punto de encuentro y adhesión social. De tal forma, que los jóvenes de 16 a 21 años-aún sin independencia económica ni de vivienda- cuentan con espacios propios en los que reunirse y organizar su ocio. Locales que se comparten con los más allegados; el grupo íntimo de amigos o la “cuadrilla”, y que como en otras partes de España, funcionarían de modo tácito como las populares “peñas”.

¿Cómo era antes?: breve vistazo a la evolución de los escenarios de ocio nocturno

Merece la pena hacer un recorrido por la evolución histórica de los distintos escenarios de ocio que ofrecía la localidad y que marcaron épocas diferentes. Así, junto al escenario actual, se identifican tres hitos en los que desplegar una única forma de ocio nocturno:

a) “El baile”. Un espacio fijo destinado al ocio nocturno durante los fines de semana y las fiestas. Aunque intencionalmente configurado como espacio de diversión juvenil, se trata de un espacio global, no segregado y en el que el mundo adulto incurría de modo habitual, funcionando muchas veces como mecanismo de control y restitución de la norma social. Esto obligaba a los jóvenes a buscar lugares más liberados de la mirada “inquisitiva” adulta para los escarceos y el flirteo sexual por ejemplo. Especialmente rígidos con las mujeres en la preservación de la norma.

Más allá de los elementos estéticos de integración en la “modernidad” (bola de espejos, elementos decorativos, y por supuesto la música…) la evolución de este escenario apenas registró cambios significativos en sus más de 50 años en los que estuvo vigente. Un territorio eminentemente joven, pero con presencia más que habitual de adultos compartiendo un mismo escenario generacional, algo que no se veía raro y que llegó casi hasta los años 90 del pasado siglo.

b) La discoteca. La inauguración de la discoteca Canaché en 1989, acaba con este hito, tan arraigado al pasado y a la España rural, y al que no le faltaban defensores, ya que muchos jóvenes “nostálgicos” y aferrados al concepto de tradición, lo interpretaron como una ruptura con la esencia de la vida rural, de los valores plasmados en el “el baile” y sus formas, y un acercamiento a la oferta típica e indiferenciada de la ciudad. Mientras que, para otros su valor suponía precisamente lo contario: una oferta de ocio adaptada a los cánones de diversión juvenil más actuales y urbanos. Una entrada de un entorno rural en la modernidad.

En todo caso, la aparición de este nuevo escenario supone una ruptura formal con el modelo anterior, generando un nuevo territorio de interacción mucho más exclusivo de los jóvenes y dominado por éstos, ya que, si decimos que el baile era un espacio potencialmente compartido por toda la sociedad, la discoteca se configura como un espacio definido para el ocio de los jóvenes, y en donde el adulto era un ente extraño.

La disminución de la población y una bajada en su rentabilidad como negocio, hizo que cerrara en 2016, dejando al colectivo de jóvenes sin su recurso de ocio más emblemático. Además de otros lugares “míticos” muy cercanos al público juvenil de la localidad, que también fueron cerrando, como “el pub” o la terraza-bar “Los Arcos”

c) Las casillas y el momento actual, dominado por la individualización y dispersión de escenarios (casillas).Ya que, si bien el baile y la discoteca permitían reunir no solo a los jóvenes, sino al resto de la sociedad en lo que se refiere a disfrute colectivo, el actual modelo favorece la dispersión y la exclusión exogrupal. Adaptando espacios propios en los que el grupo es el dominador, y sin concesiones a la parte adulta, que se conforma únicamente como elemento propiciador de dicho espacio.

Aventurando una conclusión: características/consecuencias de este fenómeno

Con ello se ha creado una red informal de escenarios de ocio con características y funciones propias como fenómeno social:

  • Son espacios autogestionados. El propio grupo de jóvenes se  ocupa de su mantenimiento, limpieza y en gran medida equipación (mobiliario, decoración, elementos, dispositivos de ocio…etc.). Si la propiedad no es de un familiar directo, se sufraga económicamente por el grupo de amigos asumiendo su pago mensual.
  • Con dominio y autonomía del espacio. Esta autonomía funcional les da a los jóvenes la capacidad de ser dueños del espacio, que administran y utilizan según sus criterios, a espaldas del mundo adulto -que funciona como habilitador y control en la distancia, sin intervenir-, liberándose así de las reglas e imposiciones del mundo adulto, algo muy apreciado en sociedades reducidas como esta, donde el peso de la norma social está más presente.
  • Implica una conexión emocional dentro del grupo. Se trata de un grupo de amigos cercano (“cuadrilla”), que fomenta la comunicación y relación entre ellos, fortalece sus lazos y la cohesión grupal, cubriendo las necesidades de socialización más primarias.
  • Dispersión y desintegración. Estas “casillas” están a lo largo de todo el casco urbano, y cada grupo de jóvenes tienen la suya, favoreciendo un modelo de interacción más “individualizado”, donde cada grupo comparte y domina su espacio, excluyendo al resto. Teniendo en el “bar de Teo” (sólo durante el fin de semana) el único lugar de concentración y fusión.

Por tanto es un modelo de ocio que se caracteriza por la autonomía funcional y la independencia, que contrasta con escenarios del pasado donde el peso de la sociedad local y sus imperativos estaban más presentes. Pero con un grave riesgo de primar las relaciones endogrupalesy dificultando la interacción extensa. Queda por tanto recorrido para que si la iniciativa privada no es capaz de satisfacerlo, las instituciones se impliquen y brinden espacios de encuentro compartidos para el desarrollo social y de ocio de los jóvenes de Alcoba y cubrir así sus necesidades de interacción, bajo modelos de relación más amplios, instructivos y socialmente más abiertos>>.

N. de El urbano: a 6 de septiembre de 2024, se hallan abiertos en Alcoba el bar de Teo, el bar de Amparo, el bar Sayma y el bar Los Arcos. Y el bar de la piscina municipal durante el verano.

Enlace a la página de Aries: https://aries.aibr.org/articulo/2023/07/4742/baile-discoteca-y-casillas-evolucion-en-los-modos-de-ocio-nocturno-de-los-jovenes-de-alcoba-de-los-montes-ciudad-real

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