SOBRE LA EXPOSICIÓN «UNA MIRADA COMPARTIDA» (MADRID, DESDE EL 9 DE MARZO DE 2022). ANKA MOLDOVAN/EXÉGESIS DE LA OBRA «K», DE ANKA MOLDOVAN. FERNANDO SÁNCHEZ

Texto del Comisario de la exposición, don Santiago Martínez:

«Una mirada compartida

Las pinturas de Anka Moldovan desprenden una singular belleza a través de sus elaborados valores formales y cromáticos. Se relacionan con una larga tradición técnica que nos lleva hasta los iconos del arte bizantino, donde el óleo sobre madera es soporte germinador de toda creación. Un riguroso trabajo de preparación y generosas capas de materia pictórica, incorporan veladuras y transparencias consiguiendo matices sorprendentes.

Son imágenes detenidas en el tiempo que reclaman nuestra atención y activan los sentidos, y donde los efectos lumínicos y las texturas, convierten al tacto en cómplice de la visión.

La densidad matérica que poseen ofrece a la creadora infinitas posibilidades expresivas que despiertan nuevas sensaciones en quien las contempla. Una luz concentrada y envolvente desmaterializa las figuras llevándolas al límite de la abstracción, a la manera William Turner y otros maestros del paisajismo atmosférico. La figura humana, siempre ensimismada y anónima, emerge entre los fenómenos naturales, una densa bruma lo inunda todo evidenciando el espíritu romántico que subyace en sus propuestas.

A la inconcreción formal de las figuras se une la del propio lugar que habitan, las referencias espaciales también se desdibujan, no hay fronteras, y apenas se intuye la línea del horizonte, son ambientes abiertos que transmiten sentimientos encontrados, un canto a una libertad reprimida durante aquel tiempo de confinamiento y que se encuentra en el origen de algunas de estas creaciones, como “La resistencia”, “La compañía” y “La fortaleza”. En la esencia de estos óleos hallamos una manifestación clara de “lo sublime” por la quela condición del ser humano, efímera y fugaz, se halla sometida a los ritmos del universo. En este sentido, la huella asume un significado que, más allá de la impronta irregular depositada en las superficies, es un instante retenido en la memoria que la artista ha dado forma a través de una materia que bucea en nuestro subconsciente.

En los cuadros de Anka Moldovan una pintura evanescente provoca sensaciones referidas a un recuerdo, una cierta atemporalidad habita capas y texturas condensando el ambiente, un espesor silencioso que trasciende y despierta emociones dormidas que fluctúan desde la calidez y cercanía hasta la frialdad y el distanciamiento. Es a través de esta ambigüedad, en un mundo más imaginado que real, desde donde nos hace partícipes de su emoción, compartiendo su mirada, abriendo las puertas a la imaginación y a lecturas infinitas.

Pero también hay una búsqueda interior que se manifiesta especialmente en sus “Islas”, una serie de óleos de formato apaisado y delicadeza formal que nos transportan a la frágil belleza de los dibujos sumi-e, especialmente a la inmensidad de los paisajes del artista japonés Sesshū Tōyō. La quietud y la restricción cromática propician un acercamiento silencioso, se advierte ante ellas esa búsqueda inalcanzable de lo bello y un ansia de libertad que la levedad de la línea del horizonte acentúa. Es en estas obras donde los colores blanco, negro y gris toman protagonismo, es en ellos donde se halla lo esencial de las cosas y se diluyen los misterios de la vida.»

Santiago Martínez, Comisario de la exposición

Nota de prensa de la exposición Una mirada compartida:

Más allá de la puerta (sobre la obra K, de Anka Moldovan). Fernando Sánchez:

Lo que más me gusta de Munch es su destreza para colarse en el alma. Habiéndose servido, pues, de las jodidas rendijas del tinglado, Muerte en la habitación de la enferma se transfiguró en el fundamento de un terrible y, por lo tanto, elegante acto de digestión, que aún disfruto en las procelosas aguas de la vida que puedo compartir a veces, que me hace deudor en cierta manera de aquella cama deshecha y de la mirada entre triste y poderosísima de la mujer de negro, la que ha trascendido en el corolario de vanas intentonas o insubstanciales opúsculos de cuarta, aunque no todo es así, claro. Hace poco que supe de ella. Después, (AN) K vino para quedarse.

En la analogía de sentimientos propios y ajenos, asombrado quizás por el lirismo extraordinariamente latente y provocador, en K, la mujer de negro se purifica y se metaboliza en la Theotokos moderna, redivivo modelo que vertebra la apoteosis vertical que contemplo, ahora, a diario. Extraño formato, aunque lógico si se tienden manos hacia ese puente de turbulenta escorrentía que la artista transitó, si se comprende en la angostura su asombroso viaje y su ensoñación permanente y manifiesta desde aquel pretérito febril.

Es, en definitiva, en la estrechez de ese concepto que puede resultar hasta atrevido, donde se contempla la holgura de su corazón y de la pulsión a duras penas contenida. Póngase usted en el lugar de la mujer del cuadro, llámese K y llame a la puerta hasta que Moldovan conteste y abra con necesario y obligado recato, protocolo obliga. Entonces, verá la inmensidad de su espíritu a través de la rendija. Entonces, habrá comprendido la metamorfosis del Munch que espera (paciente) y que entra como bestia al trapo del truco sutil o de la trampa inteligente de la artista, que ha reventado el espacio/tiempo hasta el paroxismo.

Secuela de un virtuosismo sin parangón, con el dorado a los pies de la joven -retazos acaso del solemne bizantino-, legado de una frontalidad remota traducida hoy en incontestable atractivo, inducida por su acervo único e irrepetible, Moldovan demuestra su existencia y propone a la vez un inquietante juego de elucidación, que gestiona con las cartas del dolor, la pasión y la vida. Y su firma, en el interior, hábilmente situada como parte del mensaje. Y el reflejo que se metamorfosea en el tiempo y que, por fortuna, perdurará en el trayecto establecido entre usted o la joven y la Galactotrofusa del Este, que ha venido para quedarse, como digo, más allá de la puerta.

Parte de la correspondencia de Fernando Sánchez con Anka Moldovan en el año 2014.

Enlace a la obra de Anka Moldovan:

http://www.ankamoldovan.com

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